¡Los papeles pintados han vuelto y parece que lo han hecho para quedarse! Desde los papeles texturizados cuyo efecto está súper conseguido y aporta muchísima calidez a cualquier estancia, pasando por papeles atrevidos de colores fuertes y dibujos grandes, a los agradables papeles geométricos de un gusto más clásico.
Es bastante sencillo colocar un papel pintado tu mismo, lo más complicado son las juntas (sobre todo si el papel es estampado), por lo que es el momento en el que hay que poner mayor cuidado a la hora de empapelar.
Para un buen resultado es fundamental seguir las instrucciones del fabricante: qué tipo de cola aplicar, si hay que ponerla en la pared o en el papel, respetar los tiempos de secado, etc.
Y, por supuesto para que el resultado sea impecable, siempre se puede recurrir a los servicios de un profesional.